A casi un mes de las elecciones, son muchas las reflexiones que hemos hecho. Los primeros días tenían que ver con los resultados y números, y al pasar los días se convirtieron en unas más profundas. Por ejemplo, después de haber visto como se expresó el país en las urnas, me hice una pregunta que para muchos estoy seguro está en el borde de lo radical. ¿Será que la democracia es el sistema más apropiado? Quiero aclarar que con esto no quiero decir que el sistema democrático esté vencido o que haya que adoptar el autoritarismo como vehículo para solucionar nuestros problemas, en lo absoluto. Mi pregunta está dirigida más hacia si nuestra sociedad (y la de muchos países en el mundo), actualmente, posee los valores necesarios para elegir a las personas que van a determinar el rumbo de nuestro país. Ya que ultimadamente, estas personas electas por nosotros son un reflejo de esos valores.
En este sentido, podemos hacer referencia a Alexis de Tocqueville quien era un realista y reconoció lo frágil que es la democracia. Este vio que ella solamente podría sobrevivir si los ciudadanos hacen ejercicio de sus responsabilidades cívicas. Estas van desde, tomar acción donde se pueda mejorar nuestro propio desarrollo económico, cultural y social hasta construir lideres en las comunidades identificando aquellos que puedan tomar responsabilidad por si mismos y por otros.
Al ver estas responsabilidades que deberíamos sobrellevar, opino que sería correcto sincerarnos y reflexionar, ¿realmente cumplo con ellas? creo no estaríamos errados al responder que son muy pocos los que lo hacen. Reconociendo esto, ¿somos dignos entonces de un sistema democrático? Parte de lo sucedido hace casi un mes radica en que no estamos cumpliendo con nuestras responsabilidades cívicas aunado al colapso del orden moral en nuestra sociedad. La solución a esto esta ligada directamente a la reconstrucción de nuestros valores y de nuestra moral. Pero no podemos delegarlo únicamente a un grupo de personas, debemos asumir esa responsabilidad cívica nosotros mismos.
Para esto tenemos las elecciones de diciembre y las de abril. Convirtamos a Venezuela un país digno de una democracia verdaderamente representativa; representativa de los valores y la moral que los mas de 6.500.000 venezolanos que elegimos una opción el pasado 7 de octubre queremos para nosotros y para aquellos que están por venir.
A VOTAR EL 16D, no nos dejemos quitar los espacios que tenemos y recuperemos aquellos donde podemos hacer una diferencia.
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