La campaña de Henrique Capriles ha empezado con buen pie. Sin embargo, debo admitir que sigo en desacuerdo con el uso de la tarjeta única. Tengo dos razones muy puntuales para justificar mi posición.
1) El candidato se ve abrumado por las 14 tarjetas que apoyan al candidato del oficialismo (mas 5 tarjetas que representan a otros candidatos). Esto sin duda genera un impacto visual que pudiera tener efectos adversos. Tomemos el posicionamiento de productos en los anaqueles. Aquellos ubicados en la parte media y superior son aquellos que buscan aumentar su volumen de ventas ubicándose en una posición que sea de fácil alcance para el consumidor. En el caso de la tarjeta única, se encuentra abajo y a la izquierda (¿casualidad? Esta ha sido la ubicación histórica del partido más votado en los últimos procesos), posición que en cuanto a la teoría de posicionamiento de productos no nos beneficiaria completamente.
2) Alguien una vez me dijo, "lo que es de todos, termina siendo de nadie". Con esto me refiero a que cuando existían las tarjetas de los partidos, cada uno de ellos tenían incentivos individuales para trabajar por una misma causa: sacar la mayor cantidad de votos para su tarjeta al mismo tiempo que venden a un único candidato. En relación a esto me pregunto, ¿ahora como sabemos quien le puso más que otros en la campaña? Nos guste o no, los votos sacados por cada tarjeta sirven para determinar cual fue el partido que se encuentra con mejor estructura, mejor movilización y por ende mejor penetración en la sociedad venezolana. No es un tema de señalar con el dedo a aquellos que saquen menos votos que otros, pero si a ver vamos tiene que haber una forma de medirnos y evaluar cuantitativamente los esfuerzos realizados por cada factor político.
Muchos se apoyan sobre el hecho que la tarjeta unitaria fue la que obtuvo mas votos el 7 de octubre, pero lo cierto es que es muy difícil determinar el comportamiento de esos votos para saber quienes votaron porque efectivamente era unitaria o porque en ella se encontraban AD, COPEI, ABP y Proyecto Vzla. Cabe destacar que estos partidos perdieron las gobernaciones donde eran partido de gobierno en la elecciones regionales de diciembre.
Sin embargo, no todo es malo. La tarjeta única puede tener sus beneficios. Uno de ellos puede ser que con este método vamos a poder disipar confusiones sobre partidos que a última hora retiran el apoyo al candidato y que sus votos cuentan para otro. También permitirá que se abaraten costos ya que habrá una sola imagen en la campaña.
Aun así, considero que las debilidades de la tarjeta única superan a sus fortalezas pero fue lo que se decidió en consenso y de eso se trata parte de esta campaña, de escuchar y de sumar.
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