Me niego a caer en el juego de la inmediatez, en el juego de Eudomar Santos, el "como vaya viniendo vamos viendo". Soy de la opinión que este tipo de procesos son largos y tediosos, siempre lo he creído. Debo admitir que mi escepticismo aumenta pero es vencido (aunque cada vez con más resistencia) por la confianza que le tengo a quienes lideran este proceso desde nuestro bando. Sin embargo, es necesario hacer énfasis en el recurrente error cometido por parte de la dirigencia opositora: comunicación transparente, asertiva y oportuna.
¿Por qué lo digo? Hace casi dos semanas se sentaron formalmente en la mesa de diálogo y no lo comunicaron debidamente. Todo se dio en un ambiente gris y turbio en el que muchos no entendíamos como y cuando esto se había dado. A pesar de esto, se entendió y se establecieron unas metas. En el lapso entre esa primera reunión y la culminada ayer, se vendió y se habló del 11 de Noviembre como el "día del juicio final" donde si no se llegaba a lo que queríamos, pues nos parábamos y nos íbamos. Hoy resulta que nos anuncian unos cuantos resultados que considero positivos y además que el proceso sigue. Aquí es donde está el error, en generar falsas expectativas y es donde empieza el desespero, el cual es completamente entendible.
Uno de los avances anunciados que más rescato es el de la elección de nuevos miembros del CNE. Me acuerdo como cuando se pedía el RR algunas de las voces radicales desacreditaban esta opción porque ese proceso pasaba necesariamente por las manos de un CNE Rojo. Entonces ahora que se logra "preparar" parte del terreno para esa salida electoral resulta que no, que no sirve porque ahora hay que ir pa' Miraflores (esto me recuerda al dicho de la gata Flora). Seamos consistentes con nuestro discurso (esto va con la MUD también).
Ahora bien, hubiera preferido que me dijeran, "esta es la propuesta, nos reuniremos x cantidad de veces hasta lograr la salida electoral que queremos, la liberación de los presos políticos, etc. etc. etc." Me da la sensación que nadie quiere asumir el costo de decirnos que esto se va a tomar más tiempo de lo que esperamos. Pero la verdad es que el costo que se va a pagar es mucho mayor si sigue asumiendo que el soberano va a aceptar todo lo que le digan y sobre todo CUANDO se lo digan. Hay maneras y momentos de decir las cosas.
A los que no están de acuerdo, los entiendo. Todos quisiéramos que esto se acabara ya, pero la verdad es que no es ni será así, y el que tenga la solución mágica e inmediata y más importante aún: sensata, que la ponga sobre la mesa y la ejecute.
Por los momentos me quedaré atento a los próximos pasos, lo que si imploro es que nos hablen claro sobre los tiempos, que aunque por muy difíciles de predecir, si podemos estimar. La paciencia se acaba, espero que no sea pronto.