miércoles, 21 de diciembre de 2016

Queremos el "ya pa' ya" (13/11/2016)

Me niego a caer en el juego de la inmediatez, en el juego de Eudomar Santos, el "como vaya viniendo vamos viendo". Soy de la opinión que este tipo de procesos son largos y tediosos, siempre lo he creído. Debo admitir que mi escepticismo aumenta pero es vencido (aunque cada vez con más resistencia) por la confianza que le tengo a quienes lideran este proceso desde nuestro bando. Sin embargo, es necesario hacer énfasis en el recurrente error cometido por parte de la dirigencia opositora: comunicación transparente, asertiva y oportuna. 
¿Por qué lo digo? Hace casi dos semanas se sentaron formalmente en la mesa de diálogo y no lo comunicaron debidamente. Todo se dio en un ambiente gris y turbio en el que muchos no entendíamos como y cuando esto se había dado. A pesar de esto, se entendió y se establecieron unas metas. En el lapso entre esa primera reunión y la culminada ayer, se vendió y se habló del 11 de Noviembre como el "día del juicio final" donde si no se llegaba a lo que queríamos, pues nos parábamos y nos íbamos. Hoy resulta que nos anuncian unos cuantos resultados que considero positivos y además que el proceso sigue. Aquí es donde está el error, en generar falsas expectativas y es donde empieza el desespero, el cual es completamente entendible. 
Uno de los avances anunciados que más rescato es el de la elección de nuevos miembros del CNE. Me acuerdo como cuando se pedía el RR algunas de las voces radicales desacreditaban esta opción porque ese proceso pasaba necesariamente por las manos de un CNE Rojo. Entonces ahora que se logra "preparar" parte del terreno para esa salida electoral resulta que no, que no sirve porque ahora hay que ir pa' Miraflores (esto me recuerda al dicho de la gata Flora). Seamos consistentes con nuestro discurso (esto va con la MUD también).
Ahora bien, hubiera preferido que me dijeran, "esta es la propuesta, nos reuniremos x cantidad de veces hasta lograr la salida electoral que queremos, la liberación de los presos políticos, etc. etc. etc." Me da la sensación que nadie quiere asumir el costo de decirnos que esto se va a tomar más tiempo de lo que esperamos. Pero la verdad es que el costo que se va a pagar es mucho mayor si sigue asumiendo que el soberano va a aceptar todo lo que le digan y sobre todo CUANDO se lo digan. Hay maneras y momentos de decir las cosas. 
A los que no están de acuerdo, los entiendo. Todos quisiéramos que esto se acabara ya, pero la verdad es que no es ni será así, y el que tenga la solución mágica e inmediata y más importante aún: sensata, que la ponga sobre la mesa y la ejecute. 
Por los momentos me quedaré atento a los próximos pasos, lo que si imploro es que nos hablen claro sobre los tiempos, que aunque por muy difíciles de predecir, si podemos estimar. La paciencia se acaba, espero que no sea pronto.

Ahora le toca a USA (10/11/2016)

No podría haber estado más equivocado. Bueno, la verdad es que no solo yo, todo el mundo estuvo equivocado. Donald Trump se ha convertido en el Presidente número 45 de los Estados Unidos, y contra todo pronóstico. 
Esta fue mi primera elección presidencial viviendo en Estados Unidos y pude ver los toros desde la barrera, ya que me faltan unos años para poder votar. Sin embargo, me permito un momento para reflexionar sobre lo ocurrido. Ya pasados casi dos días de la elección y después de haber leído cuanto artículo fue publicado sobre el tema (y unos cuantos posts sin sentido en FB), creo que puedo emitir una opinión más sensata.
Empecemos por las razones. Por ahí lei a unos cuantos auto-proclamados "gurus" del marketing (que por cierto de política saben muy poco) diciendo que la victoria de Trump se podía haber anticipado observando única y exclusivamente las redes sociales. La verdad, no creo. Si bien es cierto que las redes sociales son un termómetro "social", tal y como su nombre lo indica, también es verdad que se han convertido en una arena de debate fácil de influenciar y de maquillar (si no preguntenle a la "tropa" del chavismo y a sus trending topics ubicados mágicamente en el número 1 con un país que está 80% en contra del proceso). Entonces, si, podemos hacer inferencias por este medio pero bajo ningún concepto creería que era evidente, como dicen estos gurus, el resultado de esta elección. La política jamás dejará de decidirse en la calle, y aquí va mi segundo punto. 
Hillary Clinton hizo, en mi opinión una campaña impecable, es decir, no se salió del librito. "Endorsements" de artistas, debates bien preparados y ejecutados, inversión substancial en propaganda en medios tradicionales, buen slogan de campaña e imagen ("I'm With Her" y "Stronger Together"), entre muchas otras cosas que son un "must" en cualquier campaña. PERO, tenía lo que llamamos en mi país "rabo e' paja". Personalmente creía que no era lo suficientemente grande como para quemarse si se acercaba a la candela, sobretodo enfrentándose a un candidato como Donald Trump. Pero la verdad es que hubo algunos temas que no pudo escapar. Por ejemplo, Benghazi, emails, conversaciones grabadas con Goldman Sachs, etc. Al final del día, y los números de los exit polls lo demuestran, no logró movilizar a los latinos, afroamericanos y jóvenes como lo hizo Obama en sus últimas dos elecciones. Es aquí donde el trabajo de "grassroots" cobra una importancia increíble, aspecto en el cual considero no hizo tanto énfasis como Trump. 
En ese sentido, Trump se enfocó en asegurar que salieran a votar quienes sabía que eran su voto duro: Blancos de areas suburbanas y rurales mayores de 40 años (aunque también los de 18 a 29 años blancos se inclinaron por Trump). Si se compara con candidatos republicanos del pasado la verdad es que no cambió mucho. La diferencia estuvo en que los que tradicionalmente votaban por demócratas no lo hicieron, es decir, no salieron a votar. La abstención de ese grupo hizo que Trump pudiera romper el "Blue Wall" ganando Michigan, Wisconsin y Pennsylvania y cambiar el rumbo de la elección. Esto también fue cierto en Florida, un "swing state" donde predominó el voto Blanco sobre las minorías. Aquí me atrevo a agregar que el voto castigo de los cubanos, por el acercamiento de Obama a Cuba, ayudó a Trump a ganar el estado. 
Ahora hablemos del temor que se tiene sobre el mandato de Trump. Sin duda viene acompañado de un altísimo nivel de incertidumbre. No existe historial con que comparar y su discurso nos ha dejado con una imagen de un hombre que poco le importa lo que puedan decir u opinar de el. Un hombre que con demagogia pura motivó y sacó lo peor de un electorado que se sentía ignorado. En ningún momento de su campaña dejó claro cuales eran sus planes para "convertir a American en grande otra vez". Simplemente se limitó a señalar los problemas y a sus culpables y a decir que tenía la solución. 
Lo que si es cierto es que el nivel institucional de este país jamás permitiría que el presidente que fuera atentara contra las bases y principios que lo gobiernan: estado de derecho, separación de poderes, libertad de expresión, entre muchos más. Esto aunado al hecho que si bien es cierto que cuenta con una rama legislativa (Congreso y Senado) completamente en control de los Republicanos, los que ocupan sus curules no son los más afines al Presidente-Electo. Aquí tendrá que, en mi opinión, moderar el discurso y las acciones para poder trabajar en conjunto con una rama que comparte gran parte del poder en este país. 
En conclusión, creo que es valido que la población se mantenga alerta sobre las acciones del próximo gobierno pero confiando en la integridad de las instituciones que protegen el bienestar del país. Hillary dijo ayer en su discurso de concesión, "le debemos una mente abierta y la oportunidad de liderar". Por mi parte opino que amanecerá y veremos, como dijo Obama, "lo único seguro el día de mañana es que el sol saldrá".

Quiero Creer (2/11/2016)

Quiero creer. Es más, he decidido creer. A pesar de lo que en mi opinión fue un mal manejo comunicacional de la MUD sobre su estrategia, he decidido que merece por lo menos una oportunidad más.
Empecemos por reconocer algo: a nadie le gusta que le cambien la seña a última hora. Creo que todo este "revuelo" no se estuviera dando si desde un principio se hablaban de tres frentes. 1. La calle, 2. El institucional o la AN y 3. El diálogo. Hay que estar claros, ya estábamos sentados en esa mesa desde que llegó el representante del Vaticano. Reconozco y hasta cierto punto comparto el disgusto de muchos por las decisiones tomadas recientemente después de que hace una semana el discurso era otro; creo que ahí radica el problema. 
Habiendo dicho esto, debemos reflexionar sobre nuestra madurez política. Confieso que inicialmente (y a veces tengo "replicas" de esto) sentí que habíamos tirado todo a la basura y que lo que siempre he defendido a capa y espada, de pronto se convertía en lo indefendible. Pero luego de respirar profundo, pensar en frío y leer a unas cuantas "plumas" más diestras que la mía, entendí que, de esto que estamos viendo, es que se trata la política, con P mayúscula por cierto; kudos a Natasha Quintana
Cuando hablo de madurez política me refiero a que tenemos que entender que la política puede ser en momentos (y más aún en nuestro país) supremamente dinámica, que está en constante cambio. Solo aquellos que están inmersos en ella entienden lo difícil que puede ser tomar decisiones y comunicarlas debidamente a quienes no lo están (vuelvo y repito: aquí estuvo el error). Que la política no se trata de hacer y decir lo que la gente quiere hacer y escuchar, eso sería demagogia, y eso lo aprendí a cabalidad de la mano de uno de los que esta poniendo su cuello en este diálogo. Es hora que entendamos que por el bien de generaciones futuras, este dialogo tiene que por lo menos haberse intentado (si, una vez más). Me cuesta creer que la gente prefiera salir a la calle a "ver que pasa" o a "ir a Miraflores" (sin una estrategia verdaderamente clara) contrario a tratar de llegar a una salida donde todo pueda resultar en beneficio de todos. Este esfuerzo jamás puede reprocharse. 
Quienes me conocen saben que siempre he dicho que para salir de esto debemos hacerlo desde los principios de reconocimiento del otro y de un espacio de inclusión a la contraparte. Créanme cuando les digo que cuando esto pase, ese otro pedazo del país con el que no compartimos ideales seguirá estando ahí, no van a desaparecer mágicamente. Es más, deben tener su espacio para garantizar la estabilidad. ¿O es que acaso nos vamos a convertir en ellos? Espero que no. 
Es por esto que sentarse en esa mesa es valido. Porque al hacerlo y cuando recuperemos las riendas de este "caballo desbocado" vamos a poder voltearnos a esa parte del país con claridad y sobretodo honestidad y ganarnos su apoyo. Es muy probable que tilden esto de "idílico" o "utópico" pero es a lo que debemos apuntar.
En conclusión: si, manejaron terriblemente la comunicación sobre la estrategia y los tiempos de los discursos, pero opino que bajo ningún concepto esto debe implicar la satanización de quienes hasta hoy han llevado las riendas de lo que esperamos se convierta en el cambio que todos queremos. Tengamos la confianza que en el momento que el gobierno no cumpla con lo acordado, y sobre todo EN EL TIEMPO ACORDADO, se reactivaran los otros dos frentes que si controlamos: la AN y la calle, además con la garantía frente a la comunidad internacional de que se hizo todo lo que se pudo en la mesa. No perdamos de vista al enemigo real, a ese enemigo que hoy tiene al país sumergido en inseguridad, insalubridad, desabastecimiento y sobre todo en guerra con nosotros mismos. Se que cuesta, pero creamos y confiemos.

El estigma de vivir afuera (31/8/2016)

En vísperas de lo que esperamos sea un punto de inflexión en la historia reciente venezolana, hay un tema que vengo viendo agarrar vuelo en los últimos días y me preocupa un poco. Ahora resulta que para algunos hay venezolanos de primera y venezolanos de segunda. Esta distinción la hacen aquellos que por razones diversas siguen en Venezuela y critican a aquellos que se fueron en busca de un futuro mejor; o como me dijo un amigo en días recientes: se fueron "a VIVIR", tan sencillo como eso. Como emigrante no puedo sino pensar en lo mezquino que hay que ser para criticar a tus compatriotas que se encuentran en distintas partes del mundo cuando estos alzan su voz sobre la incapacidad del gobierno para solucionar la crisis o sobre como extrañan su patria. ¿Es que ahora solo los que viven en Venezuela tienen derecho a expresarse sobre el país? ¿O es que solo los que viven en Venezuela tienen derecho a "extrañar" ese país bonito que muchos de nosotros tuvimos la oportunidad de conocer? Porque creanme cuando les digo que cuando alguien que vive afuera dice, postea, twittea o expresa de la manera que considera adecuada que extraña sus navidades en Margarita, o una buena empanada en la playa, o una arepa de La Casa del Llano, o una subida a Sabas Nieves, o un viaje a La Gran Sabana, es porque lo hace desde su más profundo y genuino sentido de añoranza. Que les quede claro a aquellos que buscan desde "su orgullo a sufrir" callar la voz venezolana que hoy en día lamentablemente se ha regado por el mundo: nadie es dueño de lo absoluto, nadie es dueño de las realidades, nadie es dueño del país, y por eso somos todos libres de decir lo que queramos, cuando queramos y como lo queramos; creo que esa es una de las razones por las que queremos salir de este régimen ¿o me equivoco? Por supuesto, guardando el respeto, la prudencia y sobre todo la lógica siempre. Me preocupa sobre todo leer artículos de mal llamada "opinión" que lo que hacen es, mediante un lenguaje viperino y ofensivo, atacar a quienes están en el extranjero y se han expresado de la manera que ellos han sentido propia sobre lo que ocurre en el país o sobre lo que extrañan. Una de las cosas que más le reprocho a estos años de gobierno es el hecho de no solo haber dividido al país entre chavistas y opositores, sino el haber logrado que alguien creyera que por estar "comiéndose las verdes" es más venezolano que otro que no. En momentos de crisis como los que está viviendo el país hoy en día es cuando más hay que prestarle atención a este tipo de actitudes porque (y aquí viene el cliché) lejos de construir lo que hacen es destruir, y muy lentamente dicho sea de paso. Destruir una sociedad que ya está bastante menguada por la perdida de valores sistemática en los últimos años como para que vengan una cuerda de "opinadores de oficio" a decirnos quien tiene derecho o no a expresar de la manera que quiera lo que siente por su país, estando en el extranjero o no. El día que verdaderamente aprendamos a reconocer y a respetar al prójimo es cuando empezaremos a ver la luz al final del túnel. Que nos sirva de reflexión.

HCR y el pan de cada día... (17/2/2016)

Después de las declaraciones de HCR me encuentro con varios comentarios con los que no estoy de acuerdo, aquí va mi impresión. Acaso parte de la política no se trata de saber interpretar el sentimiento popular y actuar sobre el oportunamente? Si eso es ser oportunista entonces digamos que me convertiría en uno de inmediato. La salida fue, es y será una opción real del lado que venga porque al final del día todos queremos es eso: salir de este gobierno. Ahora bien, hace dos años se cometió el fatal error de creer que, a pesar de vislumbrar que hoy estaríamos como lo estamos económica y socialmente, (y por eso se trató erradamente de adelantar los tiempos) contábamos con el respaldo popular para tomar acción. Le guste a quien le guste la verdad es que había que esperar y las protestas de 2014 lo que hicieron fue darle un respiro al gobierno. Yo me pregunto, que hubiese pasado si las intenciones de esos meses se hubiesen cristalizado? Hubiéramos tenido el respaldo social e institucional (me refiero al espacio conquistado pacientemente hoy en día por la AN) para tener gobernabilidad sobre el país? Me atrevería a decir que la respuesta es no; es aquí donde el factor tiempo se convierte en uno crucial. Vuelvo y repito, la salida sea por revocatorio o enmienda (constitucional, democrática, electoral y no-violenta) es más necesaria hoy que nunca, pero lo que si me preocupa que al ponerla sobre la mesa se busque desacreditar a quienes la proponen por tildarlos de oportunistas. La política es un juego de tiempos y emociones que hay que saber leer, y solo aquellos que saben hacerlo son exitosos. Ya basta del debate sobre "quien está del correcto de la historia", debemos es mirar hacia adelante, unir fuerzas y remar en la misma dirección para salir de este desastre.